Inteligencia competitiva para el sector cerámico

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.
Fran Raya Vigilancer

Editoriales

Fran Raya, Director de Marketing y Comunicación de Decocer

La verdadera diferenciación empieza donde termina el catálogo de tus productos

El futuro de una parte de la industria cerámica no estará necesariamente en fabricar más, sino en ser capaz de ofrecer más valor, más diferenciación y más capacidad de personalización.

 

Durante décadas, buena parte de la industria cerámica ha medido su fortaleza en términos cuantitativos: capacidad productiva, millones de metros cuadrados, volumen de exportación o… facturación.
Era lógico. Durante mucho tiempo, crecer significaba producir más. Pero… el mercado está cambiando.

En arquitectura, interiorismo y distribución internacional, producir mucho sigue siendo importante, pero ya no siempre es suficiente para diferenciarse. Cada vez cobra más sentido otra cuestión.

 

¿Cuánto valor somos capaces de generar con cada metro cuadrado que fabricamos?

La cerámica ha alcanzado niveles extraordinarios de eficiencia, tecnología y calidad. El siguiente paso consiste en transformar parte de esa capacidad industrial en capacidad de diferenciación.

Porque cuando numerosos fabricantes pueden ofrecer productos técnicamente excelentes, la ventaja competitiva deja de estar únicamente en fabricar bien. Empieza a estar en fabricar algo realmente relevante para un cliente, un mercado o un proyecto concreto.

 

Del volumen…al valor

Esta evolución resulta especialmente interesante para las empresas que apuestan por la especialización, la flexibilidad y la capacidad de adaptación.

No todas las compañías necesitan hacer de todo. En ocasiones, saber con exactitud qué haces especialmente bien y para quién lo haces puede generar mucho más valor que disponer de un catálogo más amplio.

El cliente ya no busca únicamente “producto”. Busca diferenciación, identidad, agilidad y capacidad de respuesta. Por eso, quizá deberíamos empezar a medir el éxito no solo por los metros cuadrados vendidos, sino también por el valor añadido que somos capaces de incorporar a cada uno de ellos.

 

El nuevo lujo es poder…elegir

También está cambiando nuestra percepción del lujo. Durante mucho tiempo lo asociamos a materiales costosos, acabados sofisticados o exclusividad económica. Sin embargo, en el diseño contemporáneo el lujo tiene cada vez más relación con algo aparentemente sencillo: la posibilidad de elegir.

Elegir un formato. Un tamaño determinado. Un color específico. Un acabado. Una textura. Una gráfica. Una solución desarrollada para un proyecto concreto.

La exclusividad deja así de depender únicamente del precio y comienza a relacionarse con la capacidad de crear algo que antes no existía. Para la industria cerámica, en mi opinión, esto representa una enorme oportunidad.

La misma tecnología que nos permite fabricar grandes cantidades con enorme precisión puede utilizarse también para producir diversidad y personalización.

No se trata de renunciar a la eficiencia industrial, sino de ponerla al servicio de una mayor capacidad creativa.

 

Del catálogo a la conversación

Probablemente el cambio más importante tenga que comenzar incluso antes de fabricar. Tiene que empezar en nuestra forma de vender. Durante años, la conversación comercial del sector ha comenzado muchas veces con una afirmación: “Estas son nuestras colecciones.”

El cliente observa y selecciona entre las opciones disponibles pero determinados mercados y proyectos empiezan a tener que plantear una pregunta diferente: “¿Qué necesitas?”

La distancia entre ambas frases parece pequeña, pero representa dos modelos de negocio muy distintos. La primera conduce al catálogo. La segunda conduce a… la colaboración.

Un distribuidor puede buscar una colección exclusiva. Un arquitecto, una geometría concreta. Un diseñador, un color específico. Un fabricante, un producto que complete su propia oferta. En estos casos, el fabricante deja de ser únicamente un proveedor y pasa a convertirse en un socio industrial y creativo.

Esta es precisamente la filosofía que entendemos en DECOCER bajo el concepto Tailor Made: escuchar, adaptar, desarrollar y convertir una idea en un producto industrialmente viable.

 

Vender posibilidades

También el marketing tiene que evolucionar. Durante mucho tiempo hemos comunicado principalmente productos: colecciones, formatos, colores, fotografías y novedades. Pero quizá tengamos que empezar a comunicar algo más poderoso: posibilidades.

La posibilidad de crear una pieza. Modificar un formato. Trabajar un acabado. Desarrollar un color. Adaptar una solución a las necesidades de un mercado o de un proyecto. En este contexto, el catálogo deja de ser el final de la conversación y se convierte simplemente en el comienzo.

El pequeño formato resulta especialmente interesante porque su relación con el color, la junta, el relieve, el esmalte y la geometría ofrece una enorme capacidad compositiva. Una pequeña modificación puede transformar por completo la personalidad de una superficie.

Por eso, más que una cuestión de tamaño, el pequeño formato puede entenderse como una herramienta de diferenciación.

 

Una nueva capacidad industrial

Quizá también deberíamos ampliar nuestra definición de capacidad industrial y es que durante décadas la hemos asociado con la posibilidad de producir mucho.

En el futuro también deberíamos asociarla con la capacidad de producir… diferente. Tener catálogo, pero no estar limitado por él. Ser eficiente, pero también flexible. Fabricar producto propio, pero poder colaborar con distribuidores, arquitectos, diseñadores y fabricantes.

La cerámica española dispone de tecnología, conocimiento, tradición, creatividad y una enorme experiencia internacional. El reto ahora puede estar en convertir todo ese conocimiento en todavía más valor.

Porque el futuro no será únicamente de quienes puedan fabricar más… también será de quienes sepan entender mejor, qué necesita cada cliente y, al mismo tiempo, sean suficientemente profesionales y sensibles para convertir esa necesidad en su producto.

Quizá el verdadero salto no consista en fabricar más metros cuadrados, sino en conseguir que cada metro cuadrado aporte más diseño, más identidad y más diferenciación.

En definitiva, pasar de vender metros cuadrados a vender más posibilidades o, lo que es lo mismo…más opciones con las que soñar.

 

 

 

 

 

Fran Raya

Director de Marketing y Comunicación de Decocer

 

Publicaciones relacionadas

Juanjo Vigilancer

Juan José Montoro. Presidente de la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC)

Dori . Vigilancer

Adoración Muñoz Lázaro, Reponsable del laboratorio de Producto Acabado del ITC

Ximo Vigilancer

Ximo Meseguer Sorribes, Product Manager en Cristacer

PEPE_MIQUEL_vigilancer

José Miquel Campos, Presidente de ASEBEC

Juan Pérez

Juan Pérez Touriño, Responsable de I+D en Ascale

FOTO

Natalia Moreno Romera, Responsable de Planificación en Smalticeram España