Inteligencia competitiva para el sector cerámico

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Juanjo Vigilancer

Editoriales

Juan José Montoro. Presidente de la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC)

 

ATC, 50 años preparando el cambio

Construyendo el mañana: desafíos y oportunidades para el sector cerámico

Hace apenas una década el gran debate del sector era cómo abordar la digitalización. Hoy esa cuestión forma parte del día a día de nuestras empresas. Sin embargo, el escenario ha vuelto a cambiar. La cerámica afronta una transformación mucho más compleja, donde convergen la transición energética, la descarbonización, la geopolítica, la competitividad internacional y la renovación del talento.

Nunca como ahora el futuro dependerá de las decisiones que se adopten, ahora y en los próximos años.

 

Una transición energética que debe ser posible

La descarbonización representa probablemente el mayor reto industrial de nuestra generación. El sector cerámico comparte plenamente el objetivo europeo de reducir emisiones y avanzar hacia una economía climáticamente neutra. Pero esa transición sólo será sostenible si responde a criterios técnicos, económicos e industriales compatibles con la realidad de nuestros procesos productivos.

En este contexto, la reciente propuesta de revisión del Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) supone un primer reconocimiento de las dificultades que atraviesan los sectores industriales intensivos en energía. La reducción del impacto inicialmente previsto sobre las asignaciones gratuitas constituye un avance, pero todavía resulta insuficiente. Les cuesta a la UE reconocer y proteger a su industria.

La cuestión de fondo sigue pendiente: establecer un criterio de referencia específico para la industria cerámica que tenga en cuenta las posibilidades reales de descarbonización de nuestros procesos. No todos los sectores disponen hoy de alternativas tecnológicas maduras para sustituir el gas natural. Penalizar a quienes aún no cuentan con soluciones viables no acelera la transición; únicamente debilita su competitividad.

Europa necesita una política climática ambiciosa, pero también una política industrial que preserve su capacidad productiva. Descarbonizar no puede significar desindustrializar.

 

La energía como factor estratégico

La cogeneración ha demostrado durante décadas ser una herramienta eficaz para mejorar la eficiencia energética y reducir emisiones. Pero motivos políticos han retrasado y retrasan su desarrollo y su rentabilidad. Motivos más dañinos para la sostenibilidad que el propio gas natural.

La convocatoria de subastas llega varios años después de lo previsto y con una capacidad claramente insuficiente para responder a las necesidades reales del sector. Es como dar una limosna a uno que se pone pesado.

La electrificación será parte del futuro de la industria. Pero el camino hacia ella exige soluciones híbridas que permitan mantener la actividad, la inversión y el empleo.

 

Competir desde el conocimiento

La competencia internacional ya no se basa únicamente en costes energéticos o laborales. Se construye sobre tecnología, innovación, automatización, digitalización e inteligencia artificial.

El ecosistema industrial cerámico de Castellón es único. Productores, comercializadores, proveedores de tecnología, centros tecnológicos, universidades y asociaciones profesionales conforman una concentración de conocimiento difícilmente replicable. Es lo que llamamos Clúster Cerámico.

Con una fuerte dosis de resiliencia y creatividad. Esa es nuestra principal ventaja competitiva y el activo que debemos seguir fortaleciendo.

 

El valor del conocimiento compartido

En este escenario adquieren especial relevancia los espacios donde el sector comparte experiencias, presenta avances tecnológicos y construye alianzas. Como hace ATC.

Por desgracia, tenemos mucho de Quijotes. Hemos desarbolado la feria muestrario española Cevisama y dividido en dos nuestro congreso internacional Qualicer. Daños colaterales.

Estos encuentros no son únicamente eventos comerciales o institucionales. Constituyen auténticos foros de transferencia de conocimiento, precisamente el elemento que históricamente ha permitido al clúster cerámico mantener posiciones de liderazgo.

La concentración empresarial y el relevo generacional del capital no van tampoco en línea con la difusión del conocimiento, esperemos que demos la vuelta a la situación y nos pongamos al terreno, por el bien de todos.

La celebración, próxima, de Cersaie volverá a situar a la industria cerámica internacional ante un escaparate privilegiado para mostrar innovación, diseño y tecnología. No es nuestra feria, pero hemos de aprovechar todas las iniciativas, vengan de donde vengan. Abramos nuestra mente.  Porque hemos de mirar a lo importante, mejor dicho, lo único importante: el cliente.

 

Y así focalizarnos en dar valor, no vender producto

Las personas seguirán marcando la diferencia

Ninguna transformación será posible sin las personas.

La industria necesita atraer una nueva generación de profesionales capaces de integrar conocimientos de ingeniería, energía, materiales, automatización, análisis de datos e inteligencia artificial. La innovación tecnológica sólo genera ventajas competitivas cuando existe talento preparado para desarrollarla y aplicarla.

La formación continua y la transferencia de conocimiento seguirán siendo, probablemente, la mejor inversión de futuro.

 

Construir el mañana

La historia del sector cerámico demuestra que nunca ha existido una etapa exenta de incertidumbre. Hemos superado crisis económicas, transformaciones tecnológicas, cambios energéticos y profundas alteraciones de los mercados internacionales. Con nuestros propios recursos, sin muchas ayudas externas, en Madrid nunca nos han hecho caso y en Bruselas nos ven mal (a la historia industrial de Europa me remito).

Hoy afrontamos una nueva etapa de cambio.

La diferencia es que esta vez la transformación afecta simultáneamente a la energía, la regulación europea, la tecnología, la organización empresarial y el talento (con el relevo generacional).

Precisamente por ello resulta más necesario que nunca reforzar la colaboración entre empresas, instituciones públicas, universidades, centros tecnológicos y asociaciones profesionales. Todos juntos, pero si las instituciones siguen mirándonos de perfil, avanzaremos sin ellos.

Construir el mañana no consiste únicamente en adaptarse a los cambios. Consiste en anticiparlos, liderarlos, participar en su definición y convertirlos en una oportunidad para seguir haciendo de este sector, uno de los grandes referentes industriales de Europa y del mundo.

Ante tanta competencia, debemos poner el foco en el cliente, qué quiere y que le podemos ofrecer para que este nos elija. Eso es valor y lo único importante.

Y ATC con todos los profesionales del sector, está inmersa en facilitar y hacer que esta etapa se haga realidad, como quien construye un edificio, antes se necesitaba mucho tiempo (ATC lleva 50 años) y hoy con la construcción industrializada se reduce a la mitad, a un cuarto…  (ATC seguirá construyendo).

Hay que cambiar y construir con la cabeza. Es nuestro mañana.

 

 

 

 

Juan José Montoro

Presidente de la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC)

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