Inteligencia competitiva para el sector cerámico

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El Clean Industrial Deal y su posible impacto en la industria cerámica

 

Un nuevo marco industrial para la competitividad europea

El Clean Industrial Deal (CID) fue presentado por la Comisión Europea en febrero de 2025 y se ha consolidado como el pilar central de la nueva estrategia industrial y climática de la Unión Europea.

Aunque su narrativa se distancia del enfoque más puramente ambiental del Green Deal, el CID responde a una preocupación todavía más amplia: cómo mantener la competitividad industrial europea en un contexto de transición energética global y fuerte dependencia exterior del gas natural.

Parte de una hipótesis clara. Europa sólo conservará un tejido industrial potente si es capaz de reducir sus emisiones, pero siempre al mismo tiempo que logre reducir sus costes energéticos y exposición geopolítica. Por tanto, el CID no es una simple política energética, sino una política industrial integral, diseñada, al menos en teoría, para que la industria europea compita con bloques como Estados Unidos o China, que ya están ofreciendo paquetes masivos de ayudas, subsidios y ventajas energéticas, al mismo tiempo que disfrutan de unas condiciones medioambientales mucho más laxas.

 

El Clean Industrial Deal: ejes estructurales clave

El CID se articula en seis grandes ejes, que son los que se puede ver en la siguiente imagen.

 

Figura 1: Los seis ejes del Clean Industrial Deal

Fuente: Climact

 

Si bien todos ellos tienen su interés, nos vamos a centrar en los tres ejes que mayor interés despiertan para nuestra industria, y que son: plan de acción para una energía asequible, expansión del Banco del Hidrógeno (Hydrogen Bank) y creación del Banco de Descarbonización Industrial (Industrial Decarbonisation Bank).

Estos tres ejes son los que, en la práctica, pueden transformar la estructura de costes y el modelo energético de la industria cerámica. Vamos a desarrollarlos a continuación con mayor detalle.

 

Descarbonización del calor industrial: focalización en el núcleo del consumo

Históricamente, muchas políticas climáticas se han centrado en la electricidad o en el transporte, dejando el calor industrial en un segundo plano. El CID corrige esta inercia y sitúa el foco de manera explícita en la descarbonización del calor y del frío industriales.

 

¿Por qué se focaliza en el calor industrial?

Una parte muy relevante de la energía final consumida en Europa se utiliza en forma de calor industrial, el cual procede en gran medida de combustibles fósiles, principalmente gas natural. Sectores como el cementero, siderúrgico, cerámico o químico concentran las mayores demandas térmicas y las temperaturas más elevadas, por lo que generan una fracción significativa de las emisiones industriales.

En el caso concreto de la industria cerámica, la potencia térmica instalada entre atomizadores, secaderos y hornos supera los 4.000 MW térmicos, lo que da una idea de la magnitud del reto.

Para atacar este reto, el CID propone tres grandes vías o líneas de actuación.

 

A) Electrificación del calor siempre que sea posible

La primera prioridad es electrificar todos aquellos procesos térmicos en los que la tecnología está ya disponible. Algunos ejemplos serían:

  • Sistemas power-to-heat con almacenamiento térmico. Estos sistemas convierten el excedente de electricidad renovable (solar, eólica) en calor, lo almacenan en medios como agua, arena o ladrillos (baterías térmicas) y lo liberan cuando se necesita.
  • Hornos eléctricos de alta eficiencia.
  • Secaderos y etapas de calentamiento intermedio electrificables.

Esta línea de actuación está argumentada en el hecho de que la electricidad, bien gestionada y proveniente de renovables, permite reducir las emisiones a cero en el punto de consumo. Adicionalmente, los sistemas eléctricos suelen ser más eficientes que la combustión directa de gas (en muchos casos, del orden de un 20–30% más de eficiencia).

B) Calor renovable directo

Donde la electrificación no sea inmediata o no sea la opción óptima, el CID contempla la utilización del calor residual recuperado de otros procesos o bien otras fuentes de energía renovable como , por ejemplo, la geotermia industrial (calor procedente del subsuelo), la solar térmica de concentración o de media temperatura.

Estas soluciones son especialmente interesantes para procesos a media temperatura (secados, precalentamientos, fluidos de servicio) aunque, obviamente no pueden cubrir las necesidades de hornos de muy alta temperatura.

C) Almacenamiento térmico: desacoplar red y proceso

El CID otorga un papel explícito relevante al almacenamiento térmico industrial como tecnología habilitadora clave. El almacenamiento térmico industrial presenta una serie de características muy interesantes:

  • Permite consumir electricidad en horas baratas (renovables) y usar el calor almacenado cuando lo necesita el proceso.
  • Ayuda a aplanar la curva de demanda eléctrica y a integrar mayor volumen de renovables.
  • Facilita que procesos continuos puedan beneficiarse de la volatilidad positiva del mercado eléctrico (horas valle).

Expansión del Banco del Hidrógeno (Hydrogen Bank): cerrar la brecha de costes

El segundo eje relevante es el Hydrogen Bank, pensado para acelerar la producción y uso de hidrógeno renovable en aquellos sectores donde sea una alternativa razonable.

Los objetivos del Banco de Hidrógeno son acelerar la maduración de un mercado de hidrógeno verde en Europa, reducir el diferencial de costes frente a los combustibles fósiles y atraer inversión en electrolizadores y nuevas plantas renovables.

Su mecanismo se basa en subastas competitivas. Los proyectos de hidrógeno compiten ofreciendo la prima por kg de hidrógeno que necesitan para ser viables. La prima se otorga durante un periodo prolongado (en las primeras subastas, hasta 10 años), lo que permite cerrar modelos financieros robustos. Solamente se adjudican los proyectos que ofrezcan la mejor relación coste–beneficio.

El pasado mes de noviembre de 2025 se abrió el plazo para las ofertas por parte de los suministradores, cerrando el plazo el 2 de enero de 2026. El próximo 19 de enero se hará público de forma anónima dichas ofertas y se abrirá plazo hasta el 20 de marzo para la muestra de interés por parte de los compradores.

La idea del Hydrogen Bank no es sustituir a la electrificación, pero sí que la complemente en determinados usos donde el hidrógeno puede aportar flexibilidad y seguridad de suministro.

 

Banco de Descarbonización Industrial como palanca financiera

El tercer eje es el más determinante desde el punto de vista estratégico y es el Banco de descarbonización. Este banco tiene prevista una dotación de 100.000 millones de euros en un horizonte de 10 años. El objetivo es financiar proyectos que consigan la mayor reducción de CO al menor coste por tonelada evitada.

El diseño de este banco se basa en:

  • Neutralidad tecnológica: no se obliga a usar una tecnología concreta; cualquier solución es válida si demuestra eficacia en reducción de emisiones.
  • Competitividad en subasta: solo se financian los proyectos que logren una mejor relación €/t CO₂
  • Enfoque industrial: orientado a sectores intensivos en energía y emisiones, no al ámbito doméstico.

Esto abre la puerta a una amplia variedad de soluciones, como hornos eléctricos de nueva generación, sistemas power-to-heat con almacenamiento, uso de hidrógeno renovable en aplicaciones específicas, tecnologías de captura y uso o almacenamiento de CO₂ (CCUS), cuando sean viables, etc.

El Banco de Descarbonización ha iniciado un proyecto piloto conocido como HIT Auction. Es el primer despliegue tangible de este banco, con una dotación inicial de  1.000 millones de euros. A finales de 2025 dio inicio el proceso de solicitud y tiene como objetivo la descarbonización del calor industrial. Deben de ser proyectos con un tamaño mínimo de 5 MW térmicos. El mecanismo de ayuda es una prima fija por tonelada de CO evitada, durante hasta 5 años.

De esta manera, el Banco de Descarbonización Industrial pretende, por primera vez, que:

  • Proyectos que hoy no son competitivos por el precio de la electricidad puedan ser viables mediante una compensación económica directa por la reducción de emisiones.
  • Empresas con visión de medio-largo plazo realicen inversiones que, de otro modo, pospondrían muchos años, esperando a que se reduzca el precio de la electricidad.
  • Puedan plantearse a nivel sectorial estrategias colectivas con un apoyo financiero potente.

Como conclusión, El Clean Industrial Deal pretende redefinir las reglas del juego para la industria europea, buscando la descarbonización a la vez que intenta generar incentivos que permitan mantener la competitividad. El texto es mucho más largo, e invitamos a leerlo pero, en el caso de los 3 puntos analizados, propone una hoja de ruta, señalando el objetivo (calor industrial descarbonizado), definiendo los vectores tecnológicos prioritarios (electrificación, calor renovable, hidrógeno en nichos específicos) y aportando instrumentos financieros concretos para que los proyectos sean viables.

 

 

 

 

 

Vicente Lázaro Magdalena

Unidad de Inteligencia Competitiva del ITC-AICE 

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