Durante décadas, hablar de minería en España era hablar del pasado… de cuencas industriales en declive, de explotaciones cerradas y de una actividad asociada a otra época económica.
Sin embargo, ese relato está cambiando. España ha comenzado a reactivar su capacidad minera, pero esta vez no lo hace por nostalgia industrial ni por una cuestión puramente energética sino porque el contexto global ha transformado determinados minerales en activos estratégicos.
La transición hacia una economía descarbonizada y digitalizada ha provocado una nueva dependencia: la de las materias primas críticas.
Hoy, tecnologías que se consideran esenciales para el futuro dependen directamente del acceso a ciertos minerales (ver figura 1):

Figura 1: Tecnologías esenciales dependientes de minerales
Fuente: Elaboración propia
Y en ese nuevo escenario, China parte con una ventaja difícil de ignorar. El país asiático no solo concentra buena parte de la extracción mundial de estos materiales, sino que domina etapas críticas del refinado y procesado industrial. Esto convierte el acceso a determinadas materias primas en un asunto de soberanía económica y geopolítica.
¿Realmente Europa debe depender de China en la obtención de los minerales?
Los datos globales muestran que Europa se ha convertido en una economía intensiva en materiales, pero con una capacidad extractiva muy limitada.
La figura 2 muestra el “Metal Footprint”, es decir, la cantidad total de recursos naturales (en este caso metales) necesarios para sostener el consumo de una región. Los datos revelan que Europa necesita mantener un consumo elevado de metales.

Figura 2: Toneladas de Metales utilizadas en 2024 por Zona Geográfica
Fuente: Gráfico elaborado internamente a partir de datos de la OECD
Sin embargo, en términos de extracción de metales es la más baja de las regiones mundiales. (Figura 3)

Figura 3: Toneladas de Metales extraídas en 2024 por Zona Geográfica
Fuente: Gráfico elaborado internamente a partir de datos de la OECD
Esta brecha explica por qué la UE y España han decidido reactivar su capacidad minera en busca de materias críticas, y en especial las materias estratégicas.
¿Qué son las Materias Primas Críticas?

Figura 4: Materias primas críticas
Fuente: Ilustre colegio Oficial de Geólogos
Son aquellos minerales, metales o materiales naturales que cumplen dos condiciones al mismo tiempo:
Alta Importancia Económica, es decir, son esenciales para el funcionamiento de la economía de la UE (industria, agricultura, defensa y tecnología).
Alto Riesgo de Suministro o, en otras palabras, que existe una alta probabilidad de que su suministro se interrumpa. Esto puede deberse a que la producción está concentrada en uno o pocos países (por ejemplo, en China, en el caso de las tierras raras), pero también a la inestabilidad política en esos países o a bajas tasas de reciclaje.
¿Y qué diferencia hay con las materias primas estratégicas?

Figura 5: Esquema Grupos Materias Primas
Fuente: Elaboración Propia
Las Materias primas estratégicas (ver figura 5) son un subconjunto del anterior. La UE identifica, dentro de la lista de 34 «críticas», un grupo de 17 que son especialmente importantes para tecnologías clave del futuro (como las energías renovables, la defensa (ver figura 6), el sector aeroespacial o el sector digital) y cuya demanda se espera que crezca de forma exponencial.

Figura 6: Materias primas estratégicas para la defensa.
Fuente: Cartografía de las necesid.ades de la industria europea. Benedeta Giraldi, Irina Patrahau, Giovanni Cisco y Michel Rademaker. Centro de Estudios Estratégicos de La Haya Energo 2023
Si una materia prima es «estratégica», la UE considera prioritario fomentar su producción dentro de Europa.
¿Qué papel desempeña España en esta transición?
España se ha convertido en una pieza especialmente relevante dentro de esta transición por una razón muy concreta: dispone de recursos minerales que Europa necesita.
El territorio español concentra una elevada diversidad geológica y cuenta con presencia significativa de varias materias primas estratégicas identificadas por Bruselas (ver figura 7).

Figura 7: Mapa Geopolítico de España
Fuente: El orden Mundial
En particular, España desempeña un papel destacado en:
- Cobre
- Wolframio
- Espato flúor
- Estroncio
Además, mantiene una posición singular dentro del contexto europeo:
- Único productor de sepiolita y estroncio
- Primer productor de espato-flúor y yeso
- Segundo productor de cobre y magnesita
- Tercer productor de wolframio
Todo ello sitúa a España como uno de los países con mayor potencial minero de la Unión Europea.
Pero el verdadero interés estratégico no está únicamente en la extracción. España también puede convertirse en un nodo industrial capaz de desarrollar cadenas de valor completas (ver figura 8).

Figura 8: Cadena de valor.
Fuente: Imagen realizada con IA, a partir de datos propios.
Esto permitiría a España:
- Reducir dependencia exterior
- Reforzar la seguridad de suministro
- Atraer inversión industrial
- Generar actividad tecnológica asociada
En este contexto, cobra especial relevancia el Plan 2026–2030, aprobado por el Consejo de ministros en marzo de 2026, que marca la hoja de ruta para aprovechar este potencial y consolidar el papel de España como proveedor estratégico de materias primas críticas dentro de la Unión Europea.
El Plan 2026-2030. La mayor ofensiva minera en 50 años
El Plan de Acción de Materias Primas Minerales 2026–2030 es el punto de inflexión que articula toda la estrategia de la Transición ecológica. (ver figura 9).

Figura 9: Puntos clave del Plan de Acción de Materias Primas Minerales 2026-2030
Fuente: Imagen generada con IA a partir de datos propios.
Con una inversión pública de 414 millones de euros, el plan persigue un objetivo claro: reforzar la capacidad de España para acceder a los minerales que sustentan tecnologías clave para la descarbonización, las energías renovables, la movilidad eléctrica y la digitalización.
Para lograrlo, articula 34 actuaciones que combinan medidas regulatorias, sectoriales y de impulso a la innovación, organizadas en torno a cuatro grandes pilares: autonomía estratégica, fortalecimiento industrial, economía circular y sostenibilidad.

Figura 10: Reparto del Plan de Acción de Materias Primas Minerales 2026-2030
Fuente: Imagen generada con IA a partir de datos propios.
La iniciativa más ambiciosa del plan es el Programa Nacional de Exploración Minera 2026–2030, el primero de estas características puesto en marcha en varias décadas. Su creación refleja hasta qué punto la exploración minera ha vuelto a ocupar un lugar prioritario en la agenda pública. Con una dotación de 182 millones de euros, el programa destina 150 millones a la búsqueda de nuevos recursos mediante tecnologías avanzadas y otros 32 millones al aprovechamiento de residuos extractivos que contienen materias primas fundamentales.
Sin embargo, el cambio que propone esta estrategia va más allá de la simple apertura de nuevas minas. La principal novedad es que la minería deja de entenderse exclusivamente como una actividad extractiva para integrarse en una lógica más amplia de economía circular.

Figura 11: Esquema del nuevo modelo
Fuente: Imagen generada por AI, a partir de datos propios
Bajo este enfoque, los recursos no solo se buscan en nuevos yacimientos. También se recuperan de balsas y escombreras, se reaprovechan residuos mineros acumulados durante décadas y se extraen materiales valiosos de componentes electrónicos fuera de uso. En otras palabras, la minería ya no consiste únicamente en extraer más, sino en aprovechar mejor lo que ya existe.
Esta visión responde además a una idea más sofisticada de la autonomía estratégica. El objetivo no es alcanzar una autosuficiencia absoluta, difícilmente viable en un mundo interconectado, sino reducir vulnerabilidades mediante una combinación de producción propia, diversificación de suministros y aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles.
España está entrando así en una nueva fase de desarrollo minero. Aunque este proceso recuerda a otros ciclos extractivos del pasado, las diferencias son profundas. Ya no se trata únicamente de explotar recursos naturales, sino de posicionarse en las cadenas de valor que sostendrán la economía verde y digital de las próximas décadas (véase figura 12).

Figura 12: Esquema comparativo: Minería Tradicional vs Nueva Minería
Fuente: Imagen generada por IA, a partir de datos propios.
¿Cómo podría impactar este nuevo escenario en el sector cerámico?
El sector cerámico español podría convertirse en uno de los grandes afectados, y al mismo tiempo beneficiados, por esta nueva política europea de materias primas. La industria cerámica depende intensamente de energía, pero también de materias como arcillas, feldespatos, Zirconio, Boro, óxidos metálicos, entre otros. Materias que son esenciales para el funcionamiento del sector y que están cada vez más expuestos a tensiones geopolíticas y problemas de suministro.
Como sabemos, durante los últimos años, el sector está sufriendo volatilidad energética, incremento de costes logísticos, dependencia exterior, disrupciones derivadas de la guerra de Ucrania y del transporte marítimo internacional, etc.
Por tanto, en este contexto, el impulso a la minería nacional y a la economía circular podría convertirse en una ventaja competitiva para el sector cerámico español, ya que una mayor disponibilidad de recursos locales tendría grandes beneficios:
- reducir dependencia exterior
- acortar cadenas de suministro
- mejorar estabilidad de costes
- reforzar la competitividad industrial
Aunque por otro lado, esta transición también aumentará la exigencia al sector de acelerar procesos de:
- innovación tecnológica
- reciclaje de materiales
- descarbonización industrial
- eficiencia energética
La conexión entre política minera, sostenibilidad y competitividad industrial será cada vez más estrecha porque el futuro del sector cerámico dependerá no solo de cómo se gestione la energía, sino también de cómo se aseguren las materias primas que sustentan su actividad.
Vicente Domínguez Santos
Unidad de Inteligencia Competitiva del ITC-AICE
