Durante décadas, las estructuras cerámicas alveolares (honeycomb) se han utilizado en los catalizadores de automoción para reducir las emisiones contaminantes de los vehículos, gracias a su enorme superficie interna y a su capacidad para favorecer reacciones químicas.
Hoy, esa misma tecnología cerámica se está adaptando a sistemas de captura directa de carbono (DAC), donde el aire circula a través de miles de microcanales recubiertos con materiales adsorbentes que retienen el CO₂. Una vez saturados, estos sistemas liberan el CO₂ para su almacenamiento o reutilización. Así, una solución originalmente diseñada para reducir emisiones en los motores podría convertirse en una herramienta clave para eliminar CO₂ ya presente en la atmósfera.
Responsable de la Unidad de Inteligencia Competitiva del ITC-AICE
