Hay oficios que no solo conservan una tradición, sino que son capaces de proyectarse hacia el futuro. Eso es precisamente lo que representa Toni Cumella en la Sagrada Familia: la cerámica entendida no como mero revestimiento, sino como un lenguaje arquitectónico capaz de dialogar con el legado de Gaudí.
Desde su taller, el trabajo de Cerámica Cumella ha acompañado distintas fases del templo, y en los últimos años ha adquirido un protagonismo especial en la torre de Jesucristo, uno de los hitos más ambiciosos de la construcción contemporánea de la basílica. Lo más fascinante es la capacidad de unir artesanía, investigación material e innovación constructiva para hacer que la arquitectura respire, refleje la luz y siga emocionando más de un siglo después de haber sido concebida.
Responsable de la Unidad de Inteligencia Competitiva del ITC-AICE
